El fin de noviembre llegó con cambios inesperados que me enviaron a cazar mi sustento hasta
los Pirineos. Una semana después, Adriano Ezio decidió adelantarse y llegar el 2 de diciembre en vez del 16. Es un bebé precioso, a pesar de que todo el mundo comenta que se parece a mi. A falta de hermanos y mascotas, quien tuvo el ataque de celos fue mi compu, que
dejó de funcionar otra vez apenas el niño entró a la casa. Ahora funciona de cuando en cuando, pero he aprovechado la oportunidad para poner más fotos de Adriano y este comentario.
Después de un par de semanas subiendo a la montaña sin nieve para atender esquiadores frustrados, pude estar a tiempo en Oviedo para celebrar la Navidad con mi familia y nuestros amigos Sandra y Julio. Ahora me toca volver al monte con escala en Barcelona, así que a empacar.